“La vida es un viaje no una estación” Cuento Narrativo realizado por Victoria Lopéz, psicóloga Ecuatoriana, para el trabajo final en el marco del Diplomado de Prácticas Narrativas contemporáneas Latinoamericana dictado por nuestra institución.

“LA VIDA ES UN VIAJE NO UNA ESTACIÓN”

Prana nació en Pollux, una de las estrellas más brillantes del universo. Ella vivía muy feliz en su estrella llena de magia. Sin embargo, un día todo cambio. De otro planeta llegaron los rigidus, seres oscuros que buscaban dominar el pensamiento de los habitantes de otras galaxias. Cuando ellos llegaron a Pollux, devastaron todo a su alrededor y secuestraron a sus habitantes para llevarlos a trabajar y vivir en el planeta de lo igual “Uroborx”
La vida había perdido su color y parecía sencilla. Ahora, Prana vivía en un planeta de habitantes iguales y pensamientos indiferenciados. En Uroborx, los rigidus enseñaban a sus habitantes a sentir, pensar, actuar y vivir de la misma manera. Ellos categorizaban a los habitantes a través de diferentes criterios y los obligaban a vivir en prisiones con reglas de pensamiento preestablecidas y estereotipos que debían cumplir. Los rigidus decían que todos los habitantes son iguales y por eso no podían pensar ni sentir diferente, a través de esta doctrina ellos podían tener el control de sus vidas y su salud, pues como todos eran iguales ellos habían desarrollado recetas mágicas para opacar el dolor que sentían y cambiar sus pensamientos.
Prana no lograba adaptarse a este mundo indiferenciado, pues ahí todos eran grises y ella tenía mucho color. Por esta razón, los rigidus decidieron obligarla a ser parte de ellos y le encomendaron la tarea de transformar a los habitantes, dándoles la receta que ellos habían creado para controlarlos. Prana era inmune a la receta y por eso fue obligada a convertir a los demás. Ella nunca estuvo de acuerdo en hacerlo mas, los rigidus tenían secuestrada a su familia, por lo que si no convertía a los habitantes de Uroborx nunca volvería a verlos.
Cerca de este planeta había un desierto del cual se contaban muchas historias. Una de ellas, cuenta que en el desierto de lo incierto se escondían los secretos de la libertad. Allá, solo habían llegado aquellos lo suficientemente valientes para rescatar sus sueños y reconocerse. Nunca nadie había regresado de este desierto y la historia cuenta que el camino hacia ese destino estaba lleno de peligros y decepciones. Por eso, los habitantes del planeta de lo igual preferían vivir ahí, pues se acostumbraban a la realidad de sus prisiones. El proceso de transformación de los habitantes en rigidus, hacía que poco a poco cada uno de ellos deje de cuestionar las ideas, deje de cuestionar su realidad.
Prana se sentía triste y decepcionada del planeta de lo igual. Cada día que iba a visitar las diferentes prisiones de Uroborx, observaba que muchos de los habitantes iban perdiendo poco a poco su color, se iban convirtiendo en seres grises y sin vida porque no podían expresar su verdadero ser. Un día una
epidemia muy extraña llego Uroborx, los habitantes de las prisiones empezaron a enfermar y ninguna de las recetas de los rigidus servía para sanar el dolor tan grande que sentían. Varios expertos del planeta de lo igual, intentaron buscar la solución para este profundo dolor que los asechaba mas, fracasaron en el intento. Los habitantes empezaron a desintegrarse y poco a poco iban desapareciendo. Las cosas en Uroborx comenzaron a detenerse.
Un día Prana se dio cuenta de que todos los habitantes tenían un dolor profundo, algo que no se podía ver a simple vista, algo que estaba ausente pero implícito en su sufrimiento. Cuando se desintegraban lo único que quedaba de ellos eran lágrimas de cristal. Ella, entendió que en Uroborx, el planeta de lo igual. no existía complejidad alguna. Los rigidus, habían obligado a los habitantes a construirse con una historia única, repitiendo patrones y formas de vivir similares a las de sus ancestros. Pronto, Prana se dio cuenta de que las personas estaban enfermas de historias únicas, historias saturadas de malestar de las que no podían tener el control, puesto que los rigidus eran quienes controlaban sus narrativas. Los habitantes habían enfermado de olvido.
Al darse cuenta de lo que pasaba en Uroborx, Prana decidió emprender un viaje, un viaje del que no tenía la certeza de volver. Ella sabía que para poder salvar a los habitantes de Uroborx , tenía que migrar al desierto de lo incierto. Una vez iniciado el viaje, ella sabía que su vida cambiaría para siempre, no sabía si sobreviviría, no sabía con qué se encontraría, la única certeza que tenía era que en el camino su escudo protector sería reencontrarse consigo misma.
Al día siguiente emprendió su migración, el destino final sería el desierto de lo incierto. Espero a que los rigidus bajaran la guardia y emprendió su viaje. Prana había encontrado un mapa de las galaxias lejanas. En el mismo se encontraban las coordenadas para llegar al desierto de lo incierto. El viaje no fue sencillo pues en el camino se topó con varios obstáculos, agujeros negros que tenía que esquivar, meteoritos con los que no debía chocar. Después de varios días viajando en el espacio, llegó al desierto de lo incierto.
Este desierto era muy peculiar, pues al inicio daba mucho miedo. En la entrada había un oráculo y cuando se acercó a él, este le reveló el camino para llegar a la libertad. Tenía que resolver muchos acertijos para encontrar la libertad.
Mientras Prana caminaba por el desierto, observó una pared muy grande llena de meteoritos. Una vez más, el oráculo a pareció y le dijo: Esta pared representa tu construcción, a pesar de tener magia no has logrado ver la magia de tu esencia ¿Qué es eso que está implícito en tu vida y no puedes ver?
Prana pensó por mucho tiempo y no lograba encontrar la respuesta. Hasta que empezó a contarle su vida al oráculo y de pronto lo entendió. En Pollux ella era muy feliz, estaba rodeada de colores y mucho amor. Para ella sentirse amada y reconocida era algo normal en su vida, siempre demostraba su felicidad y su amor a los demás. Luego recordó, que desde que los rigidus la secuestraron nunca había hablado con nadie de lo que sentía. En ese momento recordó una poción mágica que su abuela le había enseñado. Su abuela siempre le decía: Para entender qué hay en la profundidad del vacío, debes externalizar toda la oscuridad.
Prana lo entendió, la respuesta al acertijo era conectarse con su oscuridad y externalizarla poco poco. Entonces, observó la pared y empezó a representar en cada roca toda la oscuridad que sentía por dentro. Cuando lo hizo, se dio cuenta de que por mucho tiempo había estado conviviendo con un fuerte dolor, mucha tristeza, ira e impotencia al no poder brillar libremente y liberar a los demás. Prana lloro y habló con el Oráculo de todo lo que sentía. El Oráculo le sonrío y le dijo: Ahora que te has permitido sentir y externalizar tus emociones has dado el primer paso para reconectarte contigo misma. El oráculo le explico que cada uno de los meteoritos que formaban parte de la pared de su construcción eran mensajes y emociones con las que ella debía hacer algo…….
El oráculo desapareció y Prana continuó su camino. Mientras caminaba se sentía aliviada, pues por mucho tiempo había cargado todas esas emociones. Después de varias horas de caminata, llego a un río. Este río era especial porque
en él se reflejaba la pared de su construcción. Prana empezó a pensar en lo que el oráculo le dijo y de repente la respuesta llego…. Tenía que deconstruir esa pared para empezar una nueva construcción por sí misma, ya que los rigidus habían implantado muchas de sus ideas en ella. Prana regresó al lugar en donde se encontraba la pared de su construcción y empezó a destruirla, poco a poco fue quitando los meteoritos, hasta que destruyó la pared. Empezó a buscar entre los escombros y encontró sus secretos ocultos. Los guardo en su mochila y continuó su viaje.
Varias horas después, mientras Prana caminaba, miro a lo lejos un árbol muy grande. Ella empezó a correr hacia él ya que necesita descansar en su sombra. Cuando llegó, se dio cuenta de que era un árbol muy grande y hermoso. Se arrimó en su troncó y se quedó profundamente dormida. Mientras dormía tuvo un sueño muy peculiar, este árbol llamado Inti, empezó a hablarle.
Inti le dijo: Todos los seres de este universo somos diferentes, cuando perdemos de vista quienes somos nos estancamos en lugares de los que nos cuesta mucho salir. Rescatarnos a nosotros mismos es lo que nos permite rescatar a otros. Ahora que has destruido tu antigua construcción, debes construir una por ti misma, con los ojos abiertos y con una intencionalidad clara de lo que quieres lograr en ti misma. No olvides todas las experiencias y aprendizajes en tu vida, eso será lo que te permitirá diferenciarte y construir tu nuevo camino hacia la libertad.
Prana despertó y empezó a observar a Inti. En él se reflejaban todos los momentos, personas, emociones con las que habían entretejido la magia de su esencia. En las hojas de Inti, se reflejaban todas aquellas personas con las que había construido vínculos representativos. En ellas, estaba el reflejo de cada una de sus figuras de amor. Las ramas, eran sus sueños y había muchas de ellas ya que Prana era muy soñadora. Una de las ramas más grandes representaban su objetivo de regresar a Uroborx y salvar a su familia y a los habitantes secuestrados. De pronto, empezaron a aparecer muchos frutos en las ramas de Inti y en ellos pudo ver reflejado todo el amor, el reconocimiento y la magia que
había obtenido a lo largo de su historia. En el tronco de Inti, pudo observarse a sí misma y ver que era valiente, fuerte e inteligente. En él se guardaban todos los conocimientos y loa aprendizajes de su vida. Luego se acercó y toco la tierra, al sentirla pudo percibir un olor que la lleno de fortaleza, pues en la tierra pudo sentir la motivación que necesitaba para lograr su libertad. Al observar las raíces, recordó a su amada estrella Pollux, lugar en donde habían vivido todos sus antepasados.
Prana vió en Pollux su verdadera construcción. Una vez que logró reconocerse empezó a caminar, se sentía segura y feliz, pues sabía que todo estaba en sí misma y no le pertenecía a nadie más que a ella. Prana recuperó la esencia de su magia. Era poderosa ya que tenía el control de sí misma. Ahora, ella era la encargada de construir su nueva historia. Prana era fuente de su magia infinita. De repente, vio que una luz violeta se acercaba a ella, esa luz la envolvió y fue entonces cuando sintió lo que tanto había anhelado, la libertad de ser ella misma.
Prana emprendió su viaje de regreso y cuando llegó se dió cuenta de que muchos de los habitantes en Uroborx habían desaparecido. Corrió hasta la torre de control de los rigidus y los enfrentó con su magia. Su magia era poderosa, pues en ella se encontraba su libertad. Cuando liberó a todos, Prana se dió cuenta de que para poder ayudar a los demás primero tuvo que ayudarse a sí misma a sanar.
Prana descubrió que la vida es un viaje y no una estación. Emprendió su viaje de regreso a Pollux y decidió conocer nuevas galaxias y planetas inexplorados. Prana fue libre en sí misma.

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